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Seguir dibujando

Esta vez vino en forma de idea.
No una brillante idea, no. Más bien una idea taladrante. Reeditada y acosadora idea. 

Ya le dije que se fuera, si. Pero no me hace caso. 
Si, ya le dije que no la voy a escuchar, que no la voy a mirar y que la voy a ignorar hasta que se vaya.
Ya se lo dije mil veces. Pero nada. Viste como es. Persistente. Insoportable.
Me dice que tiene todo el tiempo del mundo. Que no se va. Y que si se va vuelve, porque claro, no deja de ser el mismo muerto vivo reeditado de siempre en versión reciclada que esta vez vino con fuerza. Vino potenciada. Porque vos dirás, al fin y al cabo, qué puede importarte una ideíta más una ideíta menos dando vueltas por ahí. Y yo diré que claro, que tenés razón. Salvo que esta vez mi muerto vivo volvió con convicción. Ya no algo tenue, una cosa solapada en colores pasteles. Volvió fluor. Volvió titilante. Volvió con ganas.

Anoche tuve una noche exiliada. Estaba de madrugada esperando en la orilla y sin animarme a nadar ese río, entre tantos autos y tantos buitres revoloteando lento buscando presas, y la escuché clarito. Me gritaba muy fuerte. Me insistía. No me dejaba en paz.

Alguna vez te bañaste de noche en el río?
Las luces, la luna, y hasta los ruidos se reflejan en la superficie y meterse debajo del agua es meterse arriba del cielo.

No te voy a mentir, a veces me tienta escucharla. Aunque sea para que se vaya.
Como anoche.

Pero al final siempre ganan las ganas.

A veces los dibujos se manchan, y se rompen, se mojan, y salen mal. Como todo. 
Y aunque nunca pueda desterrarla seguiré reciclando manchones rojos en grietas de la pared, y borrones en rostros enigmáticos.

Que otra cosa se puede hacer sino seguir dibujando?



Lost at sea


Sé que estás ahi. Solo. 
Perdido en algún lugar en el medio del océano.
Tu propio océano, o el océano que tus propios monstruos crearon para vos.




"...Mr Postman, do you have a letter for me? 
A letter for me 
From my own true love 
Lost at sea." 


Seguiré esperando esa carta tuya.
La que me diga que finalmente pudiste nadar, que llegaste a una isla, que pisaste tierra firme y contruiste una balsa que te saco definitivamente de ahi. Que ahora sos capaz de reconocerte como una persona nueva, que entendés tu realidad de náufrago, pero que eso no te define. Que descubriste tu capacidad de reconstruirte. Que tu alma vuelve a estar hambrienta de esa alegría de Cadillacs y festejos navideños que supimos construir.
Por supuesto que seguiré esperando esa carta. Siempre.
Pero la voy a seguir esperando en tierra firme. No quiero ahogarme, no quiero vivir en mi propio océano. Ya no.
Estoy mas cerca de invitar a mis queridos monstruos a tomar el té conmigo y ofrecerles bolitas mágicas que de permitirles construir mi soledad.

No dejes de nadar. Y no te olvides... tus fantasmas no soy yo.



Despedida (el postergado final de una era)


Darle nombre y ritual a una despedida. Era necesario.
Decirle adios a sueños de otras tierras, sueños de sabores exóticos, lejanos. 
Era necesario.
Entender que el final es sólo una parte del camino. Que el camino es real. Y es lo que cuenta.

"Todo lo que alguna vez te sucedió es real."



No hay caminos cortos. Ni largos. Simplemente hay caminos, sólo que algunas damos más vueltas que otras para llegar al mismo lugar y darnos cuenta, finalmente, que todos los comienzos se parecen bastante a las despedidas. Que muchas cosas terminan tan mágicamente como empiezan. Y que para afrontar viejos comienzos hay que afrontar primero nuevas despedidas. Soltarlo, dejarlo ir. 
Cerrar los ojos. Y dejarlo ir.
Cuantas vueltas más será necesario dar, cuánto tiempo continuaremos Perdidos, hasta aprender, al fin, cómo soltar lo que no nos pertenece, es el camino de cada uno.

Are you still Lost?