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El caso de la lombriz suicida


La lombriz salta tres veces.

Cual saga interminable de Destino Final  y probando al mundo su inquebrantable voluntad,  la lombriz insiste y salta por tercera vez de la maceta. 
Evidentemente la maceta no es su lugar en el mundo, y después de dos saltos fallidos (fallidos porque yo la devuelvo a su destino maceteril) la poco dichosa lombriz salta para no volver.

Prefiero ser lombriz muerta que lombriz enmacetada.

Pasa en las macetas, pasa en la vida real, pasa en TNT.

Loba sabia

No quiero ser lobo feroz.
Quiero ser loba sabia.

Quiero alejarme de los que me agreden. 
Por eso voy a volver a callarme donde nunca debería haber hablado, y voy a ser otra vez invisible en lugares que nunca tendría que haber sido vista.
Voy a desdoblarme las veces que haga falta. 
Construiré con paciencia una sana esquizofrenia capaz de resguardarme.
Seré otra vez muchas personas en una. Seré lo que esperas que sea. 
Voy a replegarme.
Afuera llueve, mucho. Y a veces, la lluvia, no es sólo agua que cae del cielo.

El regreso de los muertos



Sucede a veces que aquellos que se han ido de nuestras vidas regresan a visitarnos... a veces portadores de mensajes, a veces simples confirmaciones de que lo que creemos que pasó realmente pasó.
Pueden presentarse en un sueño o tomar la forma de un recuerdo. 
O, como me pasó hace poco, pueden presentarse en carne y hueso.

Simplemente levanté la vista y ahí estaba ella. Tan joven vieja como siempre. Tan sonriente como si de verdad no supiera todo lo que siempre supo.
Personas de carne y hueso. Fieles testigos de que el pasado no se esfuma por el simple ejercicio de no recordarlo.
Ninguna historia por lejana o insignificante que parezca deja de ser una parte de lo que nos constituye en la actualidad. Pequeñas partes que construyen el todo que somos ahora.

Hoy brindo por los muertos que vienen a decirme que aún estoy viva.
Hoy brindo por ella. Porque no se lo merece. Pero igual tuvo el coraje de acercarse hasta mi presente y recordármelo.


El costo de la exposición





Jugar a la ruleta rusa tiene un costo, aun cuando no nos toque la bala. 
Es el costo de la exposición. 
Exponerse a un juego que te puede costar caro no es gratuito.
Pararse en la cornisa y sentir la nada debajo de los pies nos pone en una posición completamente vulnerable, pero a la vez en control de la situación.
Qué pasa por el cuerpo y la cabeza de alguien que se presta a ser vulnerable para saber (para averiguar) si realmente tiene el control??.
Puede que en el fondo creamos, sepamos, que siempre vamos a caer bien parados, y solo por esa razón saltamos. Seria entonces una falsa vulnerabilidad, fulbito pa la tribuna. 
O tal vez es al revés, tal vez sabemos que a fuerza de exponernos eventualmente caeremos al vacío, y es eso lo que buscamos. Nos arriesgamos constantemente porque estamos buscando que pase lo que teóricamente queremos evitar. ...Puede ser. ...Me reconozco en ambas.
La otra posibilidad, y por la que me inclino que ocurre la mayoría de las veces, es que en verdad no nos importe lo que pase. 
La exposición constante no es más que autodestrucción. La autodestrucción no es más que una destrucción vivenciada anteriormente y reeditada por nosotros mismos cuando nos sentimos desamparados, buscando simplemente sentir algo conocido.

Aprendimos todo al revés señoras... 
Momento de aprender de nuevo...



Correr sola?


Fui a ver Fuerza Bruta, por segunda vez. (La primera fue hace muchos años.)
Y al igual que antes el numero que mas me impactó fue el primero y el último, que vienen a ser como el mismo:...

Aparece el chaboncito... camina... corre...
Corre contra viento y marea, se le mueve el piso, se le mueve el mundo, va solo, se moja, le disparan, se muere,  se levanta, vive, camina, corre, se sienta, solo, se enfrenta, solo, el mundo se le viene encima, lo atraviesa, le pasa por al lado, le disparan (otra vez), lo matan (otra vez), sigue (otra vez), se reinventa para seguir, camina, sigue caminando, viento, lluvia, atraviesa muros, se recupera, mas muros, se repone, corre, le disparan, muere, vive....

En la ultima escena.... vuelve a aparecer el chaboncito, pero esta vez no está solo.
Ya no corre solo. Ellos estan con él, ellos caminan con él, corren, se enfrentan al mundo con él, atraviesan muros, trepan, y finalmente.... vuelan. Deciden saltar los tres y vuelan.

En el medio de esas dos escenas pasaron muchas cosas. 
A todos nos pasan muchas cosas, a todos nos pasa la vida, pero no a todos nos pasa solos/as.

Para todos/as los que deciden saltar al vacío conmigo cada dia.